
IVAniversario
1 de octubre de 2022 — 1 de octubre de 2026
Cuatro años compartiendo una afición. Construyendo una comunidad. Haciendo algo nuestro.
Gente buena…
Hoy quiero pediros que me acompañéis un momento al principio de esta historia.
Al 1 de octubre de 2022.
A un grupo recién creado, a sus primeros saludos y a unas personas que empezaban a encontrarse en un espacio que todavía tenía todo por hacer.
Entre aquellos primeros mensajes escribí una frase:
«Va siendo el momento de ir creando algo nuestro».
He vuelto a leerla cuatro años después.
Y emociona.
Porque ahora puedo leer esas palabras pensando en vosotros. En todas las personas que habéis ido llegando, en lo que habéis compartido y en todo lo que ha sucedido desde aquella tarde.
Entonces, «algo nuestro» era una intención.
Hoy tiene vuestros nombres, vuestras conversaciones y vuestra manera de cuidar esta comunidad.
Cuando uno abre un grupo puede elegir cómo llamarlo, poner una imagen y escribir un mensaje de bienvenida. Pero todo lo que viene después depende de las personas que deciden entrar y aportar algo de sí mismas.
Aquel día llegaron respuestas sencillas, de esas que quizá se escriben sin pensar que años después alguien volverá a ellas con un nudo en la garganta:
«Pues nada, a darle fuerza al grupo».
«Perfecto, Juanma, aquí estaremos».
Y cuatro años después, qué valor tienen esas palabras.
Porque una aventura así empieza precisamente de esa manera: alguien da un paso y otras personas se acercan para acompañarlo.
Gracias a quienes disteis aquellos primeros pasos conmigo.
Y gracias a todos los que, desde entonces, habéis seguido llegando.
Cada incorporación ha traído la posibilidad de una conversación nueva, una experiencia distinta, una amistad o una idea que todavía no habíamos tenido.
Así ha ido creciendo Slot and Company. Día a día. Persona a persona.
Hay mucho de vosotros en lo que somos.
Pensad por un momento en todo lo que cabe dentro de estos cuatro años.
En las dudas que habéis resuelto. En los coches que habéis enseñado. En las preparaciones que habéis compartido y en las fotografías que habéis hecho para explicar algo a un compañero.
En los proyectos que comenzaron con una pregunta. En las conversaciones que se alargaron porque siempre aparecía alguien con algo más que aportar.
En las veces que habéis entrado para echar un vistazo y habéis terminado quedándoos un buen rato.
En los nombres que antes os resultaban desconocidos y que hoy reconocéis nada más verlos aparecer.
Hay una historia compartida en todos esos pequeños momentos.
Una historia que hemos escrito hablando de lo que nos gusta, con nuestras diferencias, nuestras bromas y nuestras formas de entender el hobby.
Aquí nos hemos encontrado aficionados a la velocidad, al rally y al raid. Coleccionistas, competidores, amantes de la decoración, de la mecánica y de los circuitos hechos en casa.
Personas capaces de distinguir un cambio mínimo en el comportamiento de un coche y personas que todavía están aprendiendo para qué sirve cada pieza.
Quien disfruta buscando una décima. Quien se queda mirando una carrocería porque le recuerda a las carreras de su infancia. Quien abre una caja y ya está pensando en cómo prepararlo. Quien prefiere conservarlo tal como llegó.
Y qué suerte poder compartir espacio entre todos.
Porque esa variedad amplía nuestra forma de disfrutar. Nos permite acercarnos a modalidades que desconocíamos, descubrir otras maneras de trabajar y entender por qué algo que a nosotros apenas nos llamaba la atención significa tanto para otro compañero.
Cada uno trae su afición. Entre todos hacemos que la de los demás sea un poco más grande.
También hemos aprendido a reconocernos en esas pequeñas cosas que solo entiende bien quien anda metido en esto.
Ese «voy a darle unas vueltas» que se alarga bastante más de lo previsto.
El tornillo que cae al suelo y obliga a iniciar una operación de búsqueda por toda la habitación.
El coche que iba de maravilla antes de que decidiéramos tocarle «una tontería».
La pieza que guardamos porque estamos seguros de que algún día servirá para algo.
Y ese «este es el último que compro» al que, por compañerismo y porque todos tenemos lo nuestro, tampoco conviene hacerle demasiadas preguntas.
Nos hemos reconocido en la ilusión de estrenar, en la satisfacción de reparar y en la cabezonería de seguir probando hasta que algo funciona.
A veces, después de un buen rato leyendo sobre desarrollos, neumáticos o ajustes, uno se da cuenta de que está sonriendo delante de una pantalla.
Y entiende perfectamente por qué sigue aquí.
Pero hoy quiero detenerme especialmente en algo que merece todo nuestro reconocimiento: el tiempo que os dedicáis unos a otros.
Ese tiempo que cada uno tiene que sacar de su vida.
Porque detrás de cada respuesta hay alguien que podría haber seguido con lo suyo y ha decidido pararse.
Alguien que busca una referencia. Que se acerca a su mesa de trabajo para hacer una foto. Que intenta recordar cómo solucionó aquel problema. Que escribe una explicación larga desde el móvil para que otro pueda entenderla.
Alguien que vuelve más tarde a preguntar:
«¿Lo has podido arreglar?»
Ahí hay una forma muy bonita de compañerismo.
Quien recibe esa ayuda quizá llevaba horas atascado. Quizá estaba empezando a pensar que aquello le venía grande. Quizá necesitaba que alguien le dijera: «Vamos por partes, prueba esto y nos cuentas».
Y de pronto encuentra una mano al otro lado.
Gracias a quienes ofrecéis esa mano.
Gracias a quienes compartís lo que os ha costado años aprender. A quienes explicáis con paciencia y entendéis que una pregunta puede repetirse muchas veces, pero para la persona que la hace puede ser la primera.
Gracias por recordar vuestros propios comienzos.
Todos hemos abierto un coche sin saber muy bien qué nos íbamos a encontrar. Todos hemos comprado algo que no era lo que necesitábamos. Todos hemos ajustado donde no tocaba y hemos necesitado orientación.
La experiencia que se comparte así, con cercanía, ayuda a que otros se atrevan.
Y eso tiene consecuencias muy buenas para nuestra afición: alguien aprende, disfruta más y encuentra motivos para seguir.
Gracias también a quienes contáis vuestros errores.
Hace falta generosidad para enseñar una prueba que ha salido mal, una solución que no funcionó o una compra con la que os equivocasteis. Esas experiencias también enseñan, y mucho.
Aquí tiene que seguir habiendo confianza para decir «no lo sé», «me he equivocado» y «¿alguien me echa una mano?».
Aprender juntos necesita esa confianza.
Por eso quiero agradecer igualmente a quienes os animáis a preguntar, a enseñar un trabajo a medio hacer o a compartir vuestro primer intento.
A veces cuesta darle al botón de enviar. Uno ve trabajos magníficos y piensa que lo suyo es demasiado sencillo.
Ojalá siempre encontréis aquí motivos para hacerlo.
Detrás de una mesa modesta puede haber muchos ratos robados al descanso. Detrás de una decoración imperfecta, una ilusión enorme. Detrás de un circuito pequeño, alguien que ha conseguido hacerse por fin un rincón para disfrutar.
Compartir eso también nos enriquece.
Y merece una bienvenida, interés y respeto.
En estos cuatro años hemos ido haciendo sitio a muchas formas de participar.
Hay quienes escribís a menudo y quienes aparecéis cuando podéis. Quienes siempre tenéis una anécdota, una respuesta o una broma. Quienes preferís leer, aprender y seguir las conversaciones desde un lugar más discreto.
Todos podéis sentir este aniversario como vuestro.
La relación de cada uno con la comunidad cambia según el momento de su vida. Habrá temporadas con más tiempo y otras en las que las obligaciones apenas dejen respirar.
Lo sabemos bien.
Detrás de cada nick hay trabajo, familia, preocupaciones, alegrías y responsabilidades que los demás quizá desconocemos.
Por eso tiene tanto valor que este espacio pueda ofrecer un rato agradable. Una conversación sobre algo que ilusiona. Una ocasión para desconectar y volver a encontrarse con esa parte de uno mismo que disfruta haciendo rodar un coche.
Y por eso merece la pena cuidar cómo nos hablamos.
Podemos discrepar sobre una marca, una preparación o una manera de entender el slot. Podemos debatir con ganas y defender lo que pensamos. El respeto nos permite hacerlo y seguir queriendo compartir mesa, pista y conversación después.
Gracias a quienes contribuís a ese ambiente. A quienes recibís al nuevo, calmáis una conversación cuando hace falta y sabéis que una comunidad también se cuida con pequeños gestos que casi nunca llevan aplauso.
Hoy quiero que ese trabajo tenga su reconocimiento.
Permitidme ahora hablaros un momento desde el lado más personal.
Como JuanMa. Como la persona que puso en marcha este proyecto y que sigue aprendiendo a llevarlo adelante.
Slot and Company ocupa una parte importante de mi vida.
Aquí hay ilusión, trabajo y muchas horas de atención. Hay ideas que llegan en cualquier momento, cosas pendientes y ganas de poner en marcha más de lo que a veces permite el tiempo.
También hay decisiones que cuestan, cansancio y ocasiones en las que toca detenerse, escuchar y corregir.
Sacar adelante una comunidad exige constancia. Compaginarla con el trabajo y la familia obliga a buscar huecos, ordenar prioridades y aceptar que algunas cosas tendrán que esperar.
Quiero aprovechar este aniversario para agradecer también esa paciencia.
La de quienes comprendéis que detrás de todo esto hay una persona que intenta hacerlo lo mejor posible. La de quienes apoyáis, aportáis y señaláis con respeto aquello que puede mejorar.
No siempre tendré la respuesta ni acertaré en todo. Mi compromiso es seguir poniendo atención, trabajo y honestidad en este proyecto.
Y hay algo que me da muchísima fuerza: ver cómo hacéis vuestra esta comunidad.
Ver que una conversación sigue adelante porque os interesa. Que alguien ayuda sin que nadie se lo pida. Que una iniciativa encuentra apoyo. Que una persona nueva empieza preguntando y, con el tiempo, acaba siendo quien resuelve las dudas de otros.
Ver que lo que uno comenzó ha encontrado continuidad en las ganas de los demás es profundamente emocionante.
Yo recuerdo aquel inicio.
Pero el recorrido que hoy celebramos está lleno de aportaciones vuestras.
Por eso, cuando hablo de Slot and Company, siento orgullo y también responsabilidad. Quiero estar a la altura de la confianza que habéis puesto aquí y cuidar lo que hemos ido construyendo.
Gracias por acompañarme en esa tarea.
Gracias a quienes seguís desde el principio, a quienes os sumasteis después y a quienes habéis pasado por aquí dejando algo bueno.
Las personas viven etapas. Cambian sus circunstancias, su disponibilidad y sus intereses. Aun así, lo que compartieron puede seguir siendo útil, recordado y apreciado.
Este aniversario también es una buena ocasión para reconocer esas aportaciones.
Hoy miro aquellos primeros mensajes y pienso en cuánto puede crecer una idea cuando encuentra gente dispuesta a sumarse.
Y miro hacia delante con ganas.
Tenemos mucho por aprender y mucho por hacer.
Quiero que sigamos creando contenidos útiles, compartiendo conocimientos y dando visibilidad a los trabajos que nacen de esta afición.
Que sigamos animando a quien recupera su Scalextric después de muchos años. Que alguien que empieza encuentre orientación para disfrutar con lo que tiene. Que los más experimentados sigan descubriendo razones para ilusionarse.
Me gusta pensar en quienes todavía están por llegar.
En la persona que un día abrirá una caja guardada y volverá a montar unas pistas. En quien se acercará a un circuito por curiosidad. En quien compartirá por primera vez un mando con sus hijos o con sus amigos.
Quizá alguno termine encontrándonos y escribiendo un sencillo:
«Buenas, soy nuevo por aquí».
Ojalá sepamos recibirlo de una manera que le haga recordar con cariño ese primer día.
Como comunidad tenemos la oportunidad de facilitar esos comienzos. De hacer que preguntar resulte cómodo y que participar apetezca. De mostrar que el slot ofrece muchas maneras de disfrutar, con distintos presupuestos, espacios y niveles de experiencia.
Eso está al alcance de todos nosotros.
En cada bienvenida. En cada respuesta. En cada proyecto compartido.
Y mientras seguimos avanzando, quiero que conservemos el gusto por lo sencillo: enseñar un coche, comentar una carrera, celebrar que una reparación ha salido bien y echarnos unas risas.
Ahí sigue estando buena parte de la ilusión que nos reunió.
Gente buena…
Hoy cumplimos cuatro años.
Cuatro años desde aquellos primeros saludos.
Cuatro años desde que empezamos a dar forma a este lugar.
Y me alegra muchísimo poder celebrarlo con vosotros.
Gracias por cada rato que habéis dedicado. Por vuestra paciencia, por vuestras ideas y por vuestra generosidad.
Gracias por la ayuda que dais y por la confianza con la que la pedís.
Gracias por traer aquí vuestra manera de disfrutar del slot y permitir que los demás aprendamos de ella.
Gracias por hacer que, cuatro años después, aquella frase tenga tanto sentido:
«Va siendo el momento de ir creando algo nuestro».
Lo estamos haciendo, gente buena. Llevamos cuatro años haciéndolo juntos.
Y todavía nos quedan muchas conversaciones, muchos proyectos y muchas vueltas por compartir.
Hoy me encantaría leeros.
Contadnos cómo llegasteis a Slot and Company, qué recuerdo guardáis o qué persona os echó una mano cuando la necesitasteis.
Recuperad una foto, una anécdota, aquel primer coche que enseñasteis o ese proyecto que os hizo participar.
Hay recuerdos que seguramente muchos no conocemos. Este es un buen día para compartirlos y para dar las gracias a quienes forman parte de ellos.
Yo empiezo con aquellas palabras del primer día y con un agradecimiento que hoy siento más grande que nunca:
Gracias por estar. Gracias por sumar. Gracias por hacer vuestro Slot and Company.
¡Feliz IV aniversario, gente buena!
Un abrazo enorme.
JuanMa
Fundador de Slot and Company
SLOT AND COMPANY
Desde el 1 de octubre de 2022, haciendo algo nuestro.
Los coches a escala. La amistad a tamaño real.

Felicidades Juanma, larga vida a Slot and Company es un placer formar parte de la conunidad.
Juanma una pasada, desde valencia un fuerte abrazo
Gracias compañeros, esto es un poco mérito de todos y para todos